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17 enero 2015

Diario de un perfecto imbécil (8): un ataque frustrado y otras brujerías (2ª parte).




Allí estaban nuestras dos compañeras de fatigas, esperándonos en la misma mesa donde ayer desayunamos y compartimos sus cuitas y aflicciones. Se las veía mucho menos acongojadas que el día anterior y ambas, como buenas y aplicadas alumnas, esbozaban una sonrisa enigmática mientras compartían el contenido que habían redactado, cada una de ellas, en unas elegantes libretas de notas.

Tras sentarnos en la mesa y asegurarnos que no había nadie en el entorno que pudiera atisbar el clima conspiratorio de nuestra conversación, Manolo les pidió que nos comentasen el contenido de sus anotaciones. En la última semana, criterio fijado para no irnos por las ramas en nuestra recopilación de datos, ambas habían tenido varias interacciones sumamente extrañas con el trío brujeril, esto es, Isabel, Puri y Encarna. Se resumían todas ellas en una serie de misteriosas desapariciones de documentos y de broncas o llamadas de atención que tenían como excusa sucesos o supuestos fallos aparentemente nimios pero que las tres aliadas magnificaban hasta niveles de tsunami o desastre administrativo. Como consecuencia de esa retahíla de eventos desfavorables, ambas habían comenzado a sentirse anímicamente mal, llegando a sacarlas de quicio tanta regañina sin sentido. Natalia llegó a comentar que, paradógicamente, cuanto más se plegaba tras las interacciones con las camorristas, más cruentas se tornaban las sucesivas llamadas de atención por lo que se encontraba en un estado, confesó, de importante afectación psicológica ya que se hallaba desvalida y sin saber por dónde tirar. Todo ello lo rumió durante varios días en silencio hasta que se lo comentó a su compañera María, que coincidió con ella en el análisis de la situación de acoso y pudieron poner en común todo lo que les había sucedido desde hacía varias semanas. Evidentemente, tras la charla que mantuvimos ayer mientras desayunábamos, llegaron a la conclusión de que la explicación de ese escenario se alejaba de la casualidad y tenía visos de ser interpretada en función de un ataque orquestado por el trío de hienas.

Tras dejarlas hablar un rato para valorar el estado real de la cuestión, Manolo les comentó que una de las características más visibles de las personas que ejercen el acoso es su incapacidad profesional; por tanto, camuflan sus propias deficiencias atacando a otros, en vez de invertir tiempo y esfuerzo en superar sus propias lagunas y fantasmas. Lógicamente, nunca suelen actuar con luz y taquígrafos. Tanto es así que no tuvimos una visión completa del mal trago que estaban pasando estas dos chicas hasta que, por casualidad, explotaron tras aguantar varias andanadas de profundidad. Además de cobardes, que lo son, conocen perfectamente que sus malas artes no sólo serían mal vistas por el grupo humano donde se desarrollan sino que podrían, en muchos casos, ser perfectamente denunciables. Por tanto, suelen elegir víctimas a las que atribuyen una personalidad débil y frágil, contra las que despliegan una batería de ataques que suelen ir "in crescendo" a medida que consiguen doblegar la voluntad de estas personas. Casi nunca sirve de nada dialogar con ellas ya que lo niegan absolutamente todo y se convierten, sin complejos morales o éticos, en mentirosas compulsivas. 

Nuestras dos compañeras asentían a todo lo que estaba comentando mi buen amigo. Me tomé la libertad de intervenir ya que, a estas alturas, cierta visión científica de lo que estábamos hablando me había penetrado por los poros del cortex cerebral; digo yo que por ósmosis. Suelen ser parásitos, comenté, y viven profesionalmente de los demás. Las más hábiles consiguen rodearse de una corte de acólitos que son los que desarrollan gran parte del trabajo sucio. Es más, es curioso observar que cuando se le asignan verdaderos proyectos de cierta envergadura, no saben por dónde empezar. Recuerdo, continué mi intervención, un día que el Director asignó a Isabelita la realización de un pequeño proyecto para mejorar el sistema de archivos de la empresa. No sé cómo se las arregló, porque idiota no era, para conseguir zafarse de la tarea y embaucó a un joven administrativo (al que peloteó hasta la nausea con objeto de conseguir su objetivo) para que diseñara dicho proyecto con la excusa de que le vendría bien para su futuro profesional en la empresa. Ni que decir tiene que, una vez conseguido lo que quería, invirtió sus afectos y lo machachó inmisericordemente hasta que el joven, harto de tanto sufrimiento, se despidió de la empresa.

Por tanto, retomó el hilo Manolo, habréis apreciado el perfil de estas tres señoras, que se caracteriza por una apropiación de todos los signos externos del mérito y la creatividad, el ansia desmedida de notoriedad y una intensa envidia de la excelencia ajena, que procuran destruir por todos los medios materiales y psicológicos a su alcance. Una última cosa, a tener muy en cuenta, hay que evitar a toda costa una reacción agresiva contra ellas ya que, aunque os están provocando continuamente, aprovecharán dicha conducta para dejaros en peor situación. Por tanto, tendréis que aprender a canalizar la ira que os genere todo este entramado. No es nada facil lo que os sugiero pero creo que estáis en el camino correcto.

Dicho todo lo anterior, Natalia y María coincidieron en escuchar las propuestas que les teníamos que hacer y se prestaron a colaborar con nosotros para evitar que la situación se tornara insostenible y tuvieran que irse del trabajo; no estaba la cosa como para perder esos ingresos mensuales, dijeron.

Hay una serie de elementos que tendréis que reforzar y que dependen de vosotras mismas. En la medida en que os hagáis más fuertes, es altamente probable que las depredadoras pierdan interés en vosotras, ya que no les merece la pena arriesgar nada contra una víctima que sale reforzada, que no debilitada, de sus ataques. Por tanto, estamos ya trabajando en positivo en la medida en que tenéis la consideración y respeto de vuestro entorno y el apoyo social; esta reunión clandestina es un indicador clave de esto último. Además, si no metéis la pata descaradamente, tenéis garantizados varios meses más de estabilidad económica, por lo que hay que evitar a toda costa que os amarguen hasta tal punto que os quitéis de en medio, ¿entendido? Las dos asintieron repetidas veces. Por cierto, bajo ningún concepto os repleguéis y dejéis de hacer vuestra vida normal. Hay que mantener la forma física y mental a toda costa. Buscad actividades en vuestro tiempo libre que os permitan desconectar del trabajo para que no estéis todo el día, las veinticuatro horas, rumiando los sinsabores que puedan ocurrir en el entorno laboral.
Además, ahora viene lo interesante, os ayudaremos para que cesen los ataques. Ante esta singular propuesta ambas entornaron los ojos mostrando un renovado interés. Yo, por mi parte, miré a Manolo fijamente y éste me hizo un guiño de complicidad que interpreté en los términos habituales de colaboración sin ambages que ambos compartíamos desde hace años.

Esta conversación no ha existido, les explicó Manolo. Ambas asintieron. Me encantan los planes estratégicos; si, además, vienen de una persona con una visión telescópica como Manolo, disfruto enormemente.

Lo primero que habría que hacer es devolverles el ataque. Si tuviésemos una dirección de empresa en condiciones, bastaría con denunciar estos hechos para que pudiese intervenir el que tenga la competencia y llamarlas al orden. Como bien sabéis, ya que aunque lleváis poco tiempo aquí sois dos mujeres muy inteligentes, el personal directivo es, digámoslo de manera suave, un tanto peculiar y anodino. Por tanto, podría ser hasta contraproducente denunciar estos hechos ante ellos. Actuaremos coordinadamente para devolver, siguiendo la ley del Talión, todo aquel ataque que sea infligido a nuestro equipo (porque somos ya un equipo, no lo dudéis). Como somos especialmente generosos en nuestra reciprocidad, si la cosa no mejora, introduciremos el duplo como medida de belicosidad cuando los ataques persistan. No os asustéis, que todo está controlado y no se hará daño a nadie. Ambas se quedaron un poco más tranquilas, aunque no sé si del todo.

A ver, María, tú que eres una experta en los predios de la informática, ¿sabes a qué se dedica Puri en su ordenador? Pues, intervino susurrando,... más o menos, sí. Lo que pasa es que esta señora es muy reservada y no deja a nadie mirar lo que hace. Además, esto es de mi propia cosecha, es relativamente torpe en el manejo del sistema ya que hace cosas de manera estereotipada que podría mejorar simplemente estudiando un poco más. Evidentemente, intervine yo, ese análisis es absolutamente real. Hay que tener en cuenta que Puri -no lo olvidemos, la número dos de Isabelita, la troglodita- ha subido sus últimos peldaños en la empresa con la ayuda de su amiga, aunque no se da demasiadas trazas en el manejo de los sistemas informáticos. 
Además, continuó María, es dificilísimo ver lo que hace ya que apenas se levanta de su mesa. Tanto es así que ni sale a desayunar muchas veces; se toma una infusión, que se prepara con un hervidor de agua que tiene en su mesa y unas galletas. Creo, sonrió, que ni va demasiado al W.C.... tiene cara de estreñida. Todos reimos con la ocurrencia pero coincidimos en su valoración del caso.

Bien, utilizaremos su debilidad para presionar y lograr la victoria, sentenció Manolo. No me mires así, me dijo, tú vas a ser una parte clave del plan de ataque. Ante mi perplejidad, me aclaró. Por tu profesión, eres buen conocedor de las propiedades de las plantas medicinales, ¿no es así? Pues claro, le dije. Entonces, creo recordar que una vez me dijiste que un remedio infalible para el estreñimiento era la cáscara sagrada. Así es, confirmé. Estupendo, entonces te sugiero que prepares una dosis potente de la misma para que, sin cargarnos a nuestra maquiavélica amiga ni trastocar excesivamente su metabolismo digestivo, la quitemos de en medio durante un buen rato. Seguro que es posible, ¿no? Sí, el laxante puede actuar de manera rápida si incremento la dosis cuando lo prepare. Las dos chicas se nos quedaron mirando boquiabiertas. Pues nada más simple, apostilló Manolo, introduciremos la guerra química y bacteriológica en nuestra batalla. Prepara algo que puedas echar en la infusión que se hace Puri casi todos los días. Aprovechas un momento de despiste, aquí hará falta que alguna de vosotras la distraigáis en ese crucial momento, y le zampas un chorrito del preparado lo suficientemente potente como para tenerla en el W.C. un buen rato. A punto estuvo de revolcarme de risa ante la ocurrencia de Manolo.
No te rías, me comentó. En ese momento, que no le dará ni siquiera tiempo a salir del sistema informático, María se sienta disimuladamente en el ordenador y trastoca algún programa de uso común, sin que sea nada irreversible, con objeto de marear un poco a Puri cuando vuelva de su indisposición intestinal. María dijo que era posible aunque no quería arriesgarse a que la echaran. No te preocupes, le dijo Manolo. Si coordinamos bien la actuación, Ramón se encargará de que Puri no salga del servicio en diez o quince minutos. ¿Cuánto necesitarás para desmadejar el programa? No más de tres o cuatro minutos. Perfecto, ese tema, controlado.

Ahora viene la actuación siguiente, prosiguió Manolo. Ésta es un poco más delicada, por lo que habrá que concertarla con previsión y, asumiremos nosotros mismos el riesgo de su puesta en marcha, sin comprometer a estas jóvenes damas, ¿vale Ramón? Lo que tu digas, amigo. A estas alturas, como comprenderán, no me quedaba más remedio que seguirle el hilo a la rocambolesca trama conspirativa.
Bien, atacaremos el otro flanco, en este caso a Isabelita. Como bien sabéis, anota religiosamente cualquier cosa en su libreta personal. Creo que si la perdiera le entraría una depresión de caballo. Ése es, a mi parecer, su punto débil. Te las aviarás, Manolo, para distraer su atención durante un rato, incluso sacándola de su despacho. Con cualquier excusa y sin que me vea nadie, haré desaparecer esa libreta de su mesa. Intentaremos que tenga las manos ocupadas cuando salga del despacho para evitar que se la lleve consigo. Por tanto, Manolo, procúrate alguna carpeta para que tenga las manos ocupadas cuando le pidas que te atienda. Perfecto, dije. El plan era un poco arriesgado pero divertido.

Ambas chicas se quedaron perplejas de las ganas de guerra que estos dos puretones exhibieron en esta conversación, pero se mostraron encantadas con la actuación, máxime si les permitía superar el escenario de acoso al que asistían como indolentes sufridoras.
Una última cosa, anotó Manolo. Realizaremos las dos actuaciones de manera simultánea, a ser posible en el mismo día. Si tras el desenlace se vuelve a repetir cualquier ataque por parte de las tres brujas hacia vosotras, hacédnoslo saber y actuaremos con mayor contundencia si cabe para hacerles ver que pisan un terreno pantanoso. No creo que la batalla se dilate demasiado.

Dicho y hecho, al día siguiente, siguiendo el plan trazado por el estado mayor, Puri se llevó más de hora y cuarto en el W.C. aquejada por un repentino apretón, que devino escorrentía salvaje; creo que me pasé con el preparado. Tanto es así que fue a comentarle a Isabel que se encontraba tan indispuesta que tenía que irse a casa. Isabelita, enfrascada en ese momento en la búsqueda desesperada de su apreciada agenda, la despidió sin hacerle demasiado caso y prosiguió revolviendo cajones y carpetas de su despacho.
Al día siguiente, Puri cayó en un estado de odio africano hacia su ordenador ya que, sin saber por qué, no conseguía ni siquiera arrancar el programa informático que usaba todos los días. Afortunadamente, la diarrea salvaje que de manera repentina la había dejado fuera de juego el día anterior había desaparecido como por ensalmo

Parece ser que todo volvió a la normalidad ya que, de manera inesperada, Isabelita recuperó su agenda, hábilmente escondida -como si se hubiese caído- detrás de su mesa y Puri pudo, sin hacer nada al efecto, retomar su actividad como si nada hubiese ocurrido. María había demostrado su elegante habilidad para reestablecer el sistema informático sin dejar huella alguna de su paso por el mismo.

Volvieron a las andadas con las dos becarias al cabo de una semana, bronqueándolas sin ningún sentido por algo que, supuestamente, habían dejado de hacer las chicas. Oportunamente, ambas nos trasladaron en la clave convenida -"las hienas retornan", nos soplaron en un desayuno- que se habían reanudado los ataques, ante lo cual decidimos poner en marcha la segunda parte de la operación "dos por uno".

Ni que decir tiene que Puri, esa infausta mañana, tuvo que demorarse más de dos horas en el cuarto de baño para deleite del grupo de conspiradores y desesperación del resto de usuario del W.C. que tuvieron que acudir raudos y desmoralizados al bar de la esquina para satisfacer sus necesidades biológicas, ante la imposibilidad de compartir el mismo aire infecto que la buena señora había contribuido a expandir en las dependencias comunes de los aseos. Esta vez, Isabelita tardó más de tres días en recuperar su agenda, con la sutileza de que le apareció justo encima de su mesa una mañana, sin que cupiese duda alguna de que había sido una actuación premeditada. De insoportable, durante esos tres días, desembocó en perpleja cuando se produjo el reencuentro con su talismán.

Pudimos ver en el patio de atrás -las tres se reunían a menudo para fumar durante la jornada laboral- una escena más propia de las brujas de Macbeth, de Shakespeare, que de un grupo informal de amigas que se reúnen para hablar de sus cosas. Algo tuvo que ocurrir durante tal evento que, milagrosamente, nuestras becarias dejaron de sufrir los infaustos ataques de los que habían sido víctimas durante más de un mes. Las tres brujas, desconfiando de todo y de todos, parecían algo más alteradas que de costumbre y no disimulaban con sus habituales afeites ni potingues la cara de asco que se les quedó tras recibir, no sabían cómo ni por qué, cuarto y mitad de la propia medicina que aplicaban a sus víctimas. 

Por el momento, todo volvió a la normalidad y se reanudaron los desayunos grupales para hablar, esta vez, de cosas más agradables y mundanas.


"Estrategias de supervivencia para evitar sucumbir a determinados entornos sumamente tóxicos. Viva la creatividad." 

@WilliamBasker




1 comentario:

oxýs morós dijo...

Has conseguido que incorpore a estos personajes tan entrañables a mi vida cotidiana.
Tendré en cuenta todas sus actuaciones por si las necesito en algún momento.

¡Gracias!

Un saludo.