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21 octubre 2015

LA OSCURIDAD DE TU POZO



Tiemblas
y tus manos, 
presurosas,
acompasan su batir,
tu martirio y tu condena
al latido asalvajado
que se escapa de tu pecho,
que desborda,
brutalmente,
tus anhelos
y tus miedos.


Sientes,
sin dudarlo,
que esa llama mortecina
que acompaña noche y día,
en silencio,
tus desvelos,
coge fuerzas
y se aviva,
devorándote por dentro
arañando tus entrañas
provocándote tormento.

Sufres,
como sufren los que lloran
en silencio sus miserias,
mientras todos tus fantasmas,
al unísono y sin tregua
te zahieren con sus dardos,
su veneno
y te domeñan.

Gritas,
con tu voz atormentada
que,
sin fuerzas
y sin ganas,
se desgarra inútilmente
al clamar
en un desierto...
al gemirle
sólo al viento...
al hundirse
sin remedio...




2 comentarios:

Juan Cabezuelo dijo...

precioso, hermano

Irene G. dijo...

Desgarrador Juan Antonio a la vez que precioso.
Besos.